LOS POTENCIALES DE LA BIODANZA

La Biodanza o danza de la vida es un sistema de desarrollo humano.

 Se desarrolla de forma grupal y  se proponen secuencias específicas de ejercicios encaminados a estimular cualidades humanas como la alegría de vivir, la energía vital, la sensibilidad ante la vida, la comunicación afectiva e íntima, el despertar del placer, la conexión a los instintos, la expresión creativa y emocional a través del cuerpo. 

Es una técnica que emplea la música, el canto, la danza no estereotipada y el trabajo no verbal en grupo con el objetivo de mejorar el estado físico, emocional y mental de quienes la practican.

Se practica de manera grupal, en sesiones semanales o en talleres intensivos de uno o varios días.

Cada sesión de Biodanza,  dura  entre hora y media o  dos horas.

Está compuesta por una serie de “ejercicios-danza”, organizados de tal manera que comienzan de menor a mayor intensidad física hasta llegar a un punto en que dicha intensidad comienza a descender hasta intentar llegar a una relajación profunda. 

Dichos ejercicios van acompañados por músicas especialmente seleccionadas, en los cuales el grupo, coordinado por el facilitador o facilitadora, danza con la intención de conectar con el aquí y ahora  bajo los principios básicos de progresividad, autorregulación y escucha de la otra persona.

A estos ejercicios se les denomina «vivencia» dado su carácter personal, participativo y experiencial.

Se puede adaptar el tipo e movilidad a las necesidades de los  y las participantes, siendo totalmente inclusivo.

El trabajo a desarrollar en cada sesión se organiza a través de cinco líneas de vivencia:

  • Vitalidad: entendida a la vez como energía vital y como alegría de vivir. Incluye todos los mecanismos biológicos, instintos y comportamientos necesarios para el equilibrio entre actividad y descanso; en Biodanza se estimula la capacidad de autorregularse y expresar la energía vital en armonía con uno o una mismo, con los y las demás y con el entorno que lo rodea.
  • Sexualidad: corresponde al instinto de reproducción y conservación de la especie; Se refiere a la capacidad de placer, pasión así como  también a la sensualidad como expresión integral del placer de vivir.
  • Creatividad: capacidad de renovación aplicada a la propia vida; Incluye el instinto de exploración, los impulsos de innovación, curiosidad, interpretación, inspiración y expresión creativa de la propia identidad.
  • Afectividad: la esfera de los sentimientos humanos; la capacidad de dar y recibir afecto, de unirse, de aceptar la diversidad humana sin discriminación. El fortalecimiento de la afectividad es un denominador común en todas las sesiones de Biodanza pudiendo considerarse como un eje central de esta técnica.
  • Trascendencia: entendida como el vínculo con la naturaleza, sentimiento de pertenencia al universo y los estados de expansión de conciencia.

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La Biodanza busca estimular las funciones menos desarrolladas para poder integrarlas en su plenitud y armonizarlas con las demás personas.

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