El otoño nos invita a bajar el ritmo, a mirar hacia dentro y a reconocer todo aquello que hemos vivido durante los últimos meses. La naturaleza comienza a soltar, los días se hacen más cortos y poco a poco nos acercamos al momento del año en el que la oscuridad gana presencia.
En este tránsito encontramos Mabon, una festividad vinculada al equinoccio de otoño y al momento de agradecer las cosechas, recoger los frutos y reconocer aquello que la vida nos ha ofrecido.
Es un tiempo de equilibrio: entre la luz y la oscuridad, entre lo que mostramos hacia fuera y aquello que comienza a despertar en nuestro interior.
¿Qué significa Mabon?
El nombre Mabon procede de la tradición galesa y hace referencia a una figura mitológica relacionada con la juventud y la luz. En la actualidad, Mabon se utiliza dentro de diferentes tradiciones neopaganas para nombrar la celebración del equinoccio de otoño, un momento de equilibrio en el que el día y la noche tienen una duración similar.
Más allá de su significado histórico o de las diferentes tradiciones que lo celebran, podemos acercarnos a Mabon como un momento simbólico para agradecer, recoger, soltar y prepararnos para una nueva etapa.
La naturaleza nos muestra el camino.
Los árboles no se aferran a sus hojas. Las dejan caer.
Y quizá nosotros también podamos preguntarnos:
¿Qué estoy preparado para soltar?
¿Qué quiero agradecer?
¿Qué quiero conservar para seguir alimentando mi camino?
Mabon y Biodanza: volver al cuerpo para escuchar lo que sucede dentro
En nuestros encuentros de Biodanza en Castro Urdiales, Mabon nos ofrece una oportunidad preciosa para conectar con los ciclos de la naturaleza a través del movimiento, la música y el encuentro con otras personas.
La Biodanza nos permite explorar el cuerpo desde un lugar diferente. No necesitamos saber bailar, hacerlo bien ni seguir una coreografía. Se trata de permitirnos sentir, movernos, expresarnos y dejarnos acompañar por la música y por el grupo.
En esta celebración nos acercamos especialmente a nuestra parte femenina, entendida como esa dimensión receptiva, intuitiva y conectada con los ritmos internos que todas las personas podemos habitar.
Danzamos el Yin, el movimiento que no necesita ir hacia fuera para encontrar sentido. Un movimiento que nos invita a reconocer, agradecer y recibir.
Agradecer lo vivido.
Agradecer lo aprendido.
Agradecer incluso aquello que no salió como esperábamos.
Porque todo lo que hemos atravesado forma parte de nuestra cosecha.
La mujer sabia que habita en nosotras
El otoño también nos acerca simbólicamente a la mujer sabia, a esa parte de nosotras que conoce el valor de parar, observar y escuchar.
No necesitamos tener todas las respuestas.
A veces basta con crear un espacio de silencio para que aparezca aquello que necesitábamos escuchar.
Esta parte sabia nos conduce hacia la introspección y nos prepara para el invierno, para ese momento del ciclo en el que la oscuridad se hace más presente y la naturaleza parece recogerse en sí misma.
Y, sin embargo, en la oscuridad también hay vida.
Hay semillas.
Hay posibilidades.
Hay algo que está gestándose.
De la sabiduría a la creatividad
Pero Mabon también nos recuerda que cerrar un ciclo no significa quedarnos quietos.
Después de mirar hacia dentro podemos conectar con nuestra parte joven, curiosa y creativa.
Esa parte que todavía quiere experimentar.
Que se atreve a probar.
Que juega.
Que imagina nuevas posibilidades.
Desde ahí aparece la creatividad como una forma de transformar nuestra realidad: el arte de obrar hacia aquello que deseamos.
No se trata únicamente de pensar qué queremos.
Se trata de empezar a darle movimiento.
De convertir una intuición en una acción.
Una idea en una experiencia.
Un deseo en un camino.
En Biodanza exploramos precisamente esa posibilidad: permitir que el cuerpo nos ayude a descubrir nuevas formas de relacionarnos con nosotros mismos, con los demás y con la vida.
Rituales de Mabon para conectar con el cambio
Los rituales pueden convertirse en pequeños espacios de consciencia. No necesitamos grandes ceremonias. A veces un gesto sencillo, realizado con intención, puede ayudarnos a marcar un antes y un después.
🍂 Decorar nuestro altar
Podemos crear un pequeño altar de otoño utilizando elementos que nos conecten con esta estación: hojas, ramas, frutos, semillas, flores secas, velas o aquello que tenga un significado especial para nosotros.
El altar puede representar nuestra propia cosecha: todo aquello que hemos recibido, aprendido y creado durante este ciclo.
🌰 Recoger frutos secos y elementos de la naturaleza
Salir a caminar y recoger frutos secos, hojas o pequeñas semillas puede ser una forma sencilla de conectar con el otoño.
Observar la naturaleza nos recuerda que cada estación tiene su propio ritmo.
No todo tiene que florecer al mismo tiempo.
🧿 Crear un amuleto protector
Podemos crear un pequeño amuleto utilizando elementos naturales que simbolicen aquello que queremos proteger o fortalecer durante los próximos meses.
Más allá del objeto en sí, lo importante es la intención que ponemos en él.
¿Qué quiero cuidar?
¿Qué quiero llevar conmigo?
¿Qué quiero recordar cuando llegue el invierno?
🔥 Hacer limpieza y soltar
Mabon también puede ser un buen momento para hacer una limpieza del año.
Mirar nuestros espacios, nuestras relaciones, nuestros hábitos y nuestros pensamientos y preguntarnos:
¿Qué ya no me sirve?
Hay cosas que un día tuvieron sentido y que ahora necesitan dejar espacio para algo nuevo.
Soltar no siempre significa renunciar.
A veces significa hacer espacio.
Intimar con aquello que queremos limpiar
Quizá una de las propuestas más profundas de este momento sea acercarnos a aquello que queremos transformar en lugar de intentar apartarlo rápidamente.
Mirar nuestras emociones.
Reconocer nuestros bloqueos.
Escuchar aquello que nos incomoda.
Dar espacio a lo que necesita ser comprendido.
La introspección no consiste en juzgarnos, sino en conocernos un poco mejor.
Y cuando nos conocemos, podemos elegir con mayor consciencia qué queremos seguir llevando con nosotros y qué estamos preparados para dejar atrás.
Celebrar Mabon en grupo: compartir, danzar y dejarnos sorprender
Los ciclos se viven de una manera especial cuando podemos compartirlos con otras personas.
Por eso, nuestros grupos de Biodanza en Castro Urdiales son también un espacio para encontrarnos, disfrutar, experimentar y descubrirnos en compañía.
El grupo nos sostiene.
Nos permite sentirnos acompañados.
Nos invita a salir de lo conocido y probar cosas nuevas desde un lugar seguro y respetuoso.
Y, sobre todo, nos recuerda algo muy sencillo: no tenemos que hacerlo todo solos.
En Sonargia nos encontramos para mover el cuerpo, conectar con nuestras emociones, disfrutar de la música y abrirnos a nuevas experiencias.
Biodanza en Castro Urdiales
Si sientes curiosidad por la Biodanza o llevas tiempo pensando en probarla, este puede ser un buen momento para acercarte.
Tenemos grupo de Biodanza en Sámano los martes a las 18:00 h, en Castro Urdiales.
Un espacio para parar, respirar, sentir, bailar y compartir.
No necesitas experiencia previa. Solo traer tu cuerpo, tu curiosidad y las ganas de descubrir qué puede suceder cuando nos permitimos movernos de otra manera.
Yoga Dinámico: otro camino hacia dentro
Y si lo que buscas es profundizar en la consciencia corporal y en la introspección, en Sonargia también contamos con grupos de Yoga Dinámico en Castro Urdiales.
El movimiento, la respiración y la atención nos ayudan a conectar con nuestro cuerpo y a crear un espacio de escucha interna.
Actualmente hay plazas disponibles en los grupos de Yoga Dinámico, por lo que también puede ser un buen momento para comenzar.
Cada práctica puede convertirse en una oportunidad para conocernos un poco más.
Porque el bienestar no consiste únicamente en sentirnos bien.
También consiste en aprender a escucharnos.
Este otoño, atrévete a probar algo nuevo
Mabon nos recuerda que la vida está hecha de ciclos.
Hay momentos para expandirnos y momentos para recogernos.
Momentos para crear y momentos para descansar.
Momentos para celebrar lo que llega y momentos para agradecer lo que se va.
Quizá este otoño puedas regalarte un espacio diferente.
Un espacio para danzar, sentir, compartir, mirar hacia dentro y descubrir nuevas posibilidades.
Te esperamos en nuestros grupos de Biodanza y Yoga Dinámico en Castro Urdiales, para seguir explorando juntos este camino de autoconocimiento y bienestar.
Porque cada vez que nos atrevemos a movernos de una manera nueva, abrimos una puerta a una parte de nosotros que todavía estaba por descubrir.
Este otoño, suelta lo que pesa, agradece lo que fue y danza hacia todo lo que todavía está por crear.
